jueves, 24 de enero de 2013

ZONA DE CONFORT EN EMPRENDIMIENTOS FAMILIARES...

¿Cómo salir del actual Status Quo y proyectarse para adelante?

Los emprendimientos familiares se van anquilosando con el tiempo. Esto ocurre porque se llega a un nivel determinado y hay que replantearse si se crece o se mantiene el nivel actual. Si se decide crecer se deberá tomar el impulso adecuado para saltar al otro escalón o categoría...

Pero no todos están preparados para realizar este cambio...

puente empresariosLas preguntas más frecuentes escuchadas en el proceso son: ¿Para qué cambiar si así estamos bien? ¿El esfuerzo de cambiar me traerá más satisfacciones? ¿Qué implicancias tendrá en mi cotidianeidad esta movida? ¿Vale la pena cambiar? ¿Por qué abandonar, en definitiva, este lugar de confort, para ir no se adonde?

En un emprendimiento unipersonal estas cuestiones las resuelve el dueño, aun pidiendo concejos a profesionales, colegas y amigos. Se torna más complejo cuando la decisión de salir de esta zona la deben tomar más de un individuo (cada cual con su visión e intereses particulares en juego).

No todos responderán de la misma forma a las preguntas que formulamos, a modo de ejemplo, anteriormente. No a todos les impactará por igual las decisiones que tome el conjunto. Seguramente después de efectuar o no algún cambio, algo habrá mutado para siempre…

Por ejemplo, si para crecer hay que mudarse, el nuevo domicilio generará beneficios y perjuicios… y ya ocasiona un conflicto de intereses… Si durante dos o tres meses debiéramos trabajar 2 horas más, tal vez no todos estén dispuestos a hacerlo. Hay peleas por intereses concretos o peleas de egos y poder que estaban subyacentes y salen a la luz aprovechando el nuevo Status Quo que al que se pretende arribar.

Como esta hoy por hoy “La zona de Confort” en el emprendimiento es, al menos, “soportable” para todos. Las permutaciones de estructuras generarán cimbronazos que beneficiarán y perjudicarán, depende la situación de cada integrante. El tema es que hacer con ello…

Lo lógico sería que si se va a crecer y ello reportará mayores beneficios para el conjunto, se encuentre un punto de equilibrio entre el interés común y el individual.

La implementación de un “nuevo sistema” siempre generará rispideces y debe estar acordada con todos los integrantes de la organización, ya que es de manual que los “usuarios” de este nuevo sistema lo boicoteen naturalmente porque los aleja de su rutina, lo que ellos estaban seguro de hacer “bien”, en definitiva de su “Zona de Confort”.

Cada caso puntual es un mundo, pero podemos aportar un par de sugerencias que son comunes a todos estos conflictos en el afán de ayudar a solucionarlos:

ü Se debe explicar claramente para que se quiere cambiar y cuáles serán los beneficios del conjunto e individuales. Esto ayudará a que se limen asperezas y se tenga otra mirada sobre el conflicto.

ü Si existe una fuerte resistencia al cambio y la mayoría no está de acuerdo con el, tal vez sea mejor dejarlo para otra oportunidad o replantear el mismo, ya que de lo contrario seguramente se fracasará.

ü Cuando se cambian estructuras hay “miniestructuras” que también se mutan, y no todos están dispuestos a que se les saque “privilegios”. Hay que analizar profundamente porque no estas personas no desean las modificaciones.

Cuando un equipo de futbol asciende de categoría habitualmente cambia de técnico, si no de inmediato, seguramente al poco tiempo y consigue refuerzos acordes a enfrentar a rivales más potentes, si su deseo es mantener la nueva categoría.

Con las empresas pasa lo mismo. Jugar en otra categoría implicará profesionalizar el staff con que se cuenta, y si se quiere continuar con el mismo equipo, instruirlo para que estén capacitados para los desafíos que vienen.

Marcelo Di Cesare

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